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sábado, 17 de agosto de 2013

Casillas debe ser titular porque...

...es Historia viva del Real Madrid
Y es cierto. La Historia es una ciencia -social para ser más exacto- y como tal ha de basarse en hechos. No existe una disciplina científica que trate sobre los viajes en el tiempo, o la biología de los dragones, o la inteligencia de los culés porque esas cosas no existen y, por tanto, no se les puede aplicar un procedimiento científico y empírico. Pues por esa misma razón la Historia tiene como objeto de estudio el pasado, que es de lo único que se tiene constancia. Justificar la titularidad de Casillas en base a su identificación con la Historia -del club en este caso- es reconocer que el (supuesto) guardameta pertenece al pasado. Además, de todos es sabido que la expresión "es historia" aplicada a un individuo no es precisamente sinónimo de un futuro halagüeño. Supongo que para compensar todo esto es por lo que los defensores del Tópor añaden el adjetivo de "viva", algo totalmente exagerado si tenemos en cuenta los latidos del de Móstoles tras el gol de la remontada al Manchester City.


...le ha dado mucho a este equipo
Esto habría que matizarlo. El fútbol es un deporte de equipo y, como tal, la responsabilidad de los éxitos ha de repartirse entre todos. Deducir el porcentaje que corresponde a cada uno es difícil, por no decir imposible. ¿Tienen más peso las paradas que realizó Íker en la final de la Novena que la volea de Zidane en la consecución de ese título? Eso no hay quien lo cuantifique, y si lo hace será bajo un prisma totalmente subjetivo que imposibilita cualquier debate serio. 

Pero demos validez a esta justificación. Casillas le ha dado mucho al Madrid. Vale, ¿y qué? El club se lo ha devuelto con creces. La gente que habla de lo que dan los jugadores al club parece que no se han enterado que el profesionalismo se introdujo en el fútbol hace más de un siglo. Los futbolistas no juegan por amor al arte. Casillas le habrá dado mucho al Madrid, pero el club le viene dando unos seis o siete millones limpios anuales, que no se si será más o menos de lo que el jugador ha dado, pero es bastante más cuantificable. Aun aceptando la premisa de lo que "le ha dado", el club no se ha quedado corto dándole a él. Así que esta premisa queda invalidada. De nada, Tópor.

Secret Origins

...es un canterano que lleva dieciocho años en el equipo. 
Pues hablando de lo que unos y otros dan, ¿qué le debe Casillas al Madrid por haberle formado como futbolista y haberle ofrecido la oportunidad de jugar en primera división y convertirse en futbolista de élite? ¿En cuánto cuantificamos esto? ¿Qué debería pagarle Casillas al Madrid por su formación y promoción? ¿O es que se estudió para portero en un colegio privado? Ser canterano no supone una ventaja para jugar; si acaso añade un extra al cumplimiento del deber que ha de tener todo profesional. Que sea canterano no debe suponer exigirle al club, sino que el club y, por ende, la afición, le exijan a él. 

¡Y encima lleva dieciocho, o diecinueve, o veinte años en el club! Pues más a mi favor. Casillas ha tenido la suerte de que un club de la categoría del Madrí le haya tenido en nómina durante tanto tiempo. Repito: el fútbol es un deporte de equipo. De qué iba éste a ir presumiendo de Copas de Europa y del Mundo si por algún motivo el Madrí hubiera decidido prescindir de sus servicios hace tres lustros y hubiera acabado en el Torpedo de Castuera. Venga, hombre. 

...es un gran profesional.
Quiénes alaban la profesionalidad de Casillas demuestran desconocer el significado de esa palabra. Igual se creen que "profesional" es llegar todos los días puntual al entrenamiento o algo por el estilo. Cualquier persona que ejerce una profesión es un profesional, pero dentro del contexto en que se usa en este caso, se presupone que el ejercicio de la profesionalidad ha de ir acompañado de ciertos valores éticos, entre los que se haya anteponer el interés personal al desarrollo de esa profesión. Y, por supuesto, implica que el aludido haya demostrado un conocimiento y una habilidad relacionado con la misma. 

En el caso de Casillas no encontramos nada de esto. Casillas es mal profesional porque no ha querido pasar por el gimnasio, o seguir ciertas tablas de entrenamiento, para pulir los fallos evidentes que ha demostrado a lo largo de su carrera. No lo deduzco yo; es que él mismo lo ha reconocido en alguna entrevista. Y estos fallos ya no son cubiertos o atenuados por otras capacidades que dependían más de sus reflejos que de otra cosa. Casillas tiene serios problemas para blocar un balón, limitándose en la mayoría de las ocasiones a despejar los disparos, lo que supone ceder al contrario un saque de esquina o, lo que es peor, dejar un balón muerto a boca de gol. Casillas es incapaz de realizar una salida por alto minimamente homologable, y esto lo tenemos bien aprendido los madridistas, que desde hace tiempo tememos el lanzamiento de una falta lateral tanto como el que se efectúa desde el punto a nueve metros de la portería. Casillas no se atreve a salir de las proximidades de su portería, seguramente porque se siente más seguro ya que el área pequeña le da un plus de protección. Por último, el día que un pase largo con el pie de Casillas acabe, tras un cómodo control, con el balón en poder de uno de los nuestros, me dará un soponcio de la emoción. Viviré muchos años. Lo de que el portero inicie un contraataque desde nuestra área ya es que ni me lo planteo. 

Sarita no pierde oportunidad de practicar en cualquier parte  las habilidades que le han permitido ascender en el escalafón periodístico.
 Pero es que la falta de profesionalidad de Casillas va más allá de su incapacidad para desenvolverse en las funciones -mínimas, ojo- de un portero. Casillas ha hecho gala de una carencia de ética profesional al desobedecer las indicaciones de su técnico, que es el representante en el vestuario de la Junta directiva y, por ende, de los socios que la han elegido. Si Mourinho decidió que había que estar en pie de guerra con el Far$a, pues había que hacerlo. Y si no le gustaba que se hubiera buscado otro club. Que mientras nuestros jugadores fueran vilipendiados por los culos Íker Casillas se dedicara a ir a cenas secretas con sus amiguitos del Far$alona no puede ser justificado desde ninguna visión ética de la profesionalidad. Sólo la palabra "traición" define lo que hizo nuestro "capitán", la misma aplicable al oficial que ignora las órdenes de sus superiores para irse a parlamentar con el enemigo. 

Casillas ha faltado al principio básico que impera en todo colectivo, sea el que sea, y es el de secreto profesional. Lo que se habla no sale fuera, ni en la junta de una empresa ni en una plantilla de fútbol. Ir contando las decisiones que se toman en una junta es un delito. Aunque esto no fuera aplicable a un conjunto de tíos que le dan patadas a un pelotón, no les eximiría de un comportamiento moral que en este caso implica la confidencialidad. Lo que dice/hace el técnico en el vestuario debe quedar ahí, porque si el técnico quisiera que la Carbonero, Burgos o J.J. Santos se enteraran, se lo diría a ellos. Y luego, si acaso, que los jugadores tuvieran conocimiento por la prensa. Lo cual es absolutamente ridículo aunque, sinceramente, de este Madrí me espero ya cualquier cosa.

Madridismo undergroundísimo

viernes, 28 de junio de 2013

Arrivederci, Carlo.

Tenía previsto realizar una entrada sobre Carlo Angelote, el supuesto nuevo técnico del Real Madrid. Si a estas alturas de la película, cuando ya se ha analizado sesudamente hasta la ridícula rueda de prensa que siguió a su presentación, todavía no la he hecho ha sido por el tiempo que me había tomado rastrear distintos blogs con el objetivo de acaparar información sobre quién es, qué ha ganado, cómo trabaja o como maneja los vestuarios el tío este de la ceja a lo Mr. Spock. Que he estado fusilando lo escrito por otros, es decir, usando internet para lo que lo usa la mayoría de la gente, que tampoco vamos a ir a hora de monjitas de clausura. Pero tras lo acontecido ayer noche, hora española, en Brasil, hablar de Angelote es tontería. Porque anoche, en la semifinal de la Copa Confederaciones entre Expaña e Italia, el ciclo del italiano como técnico del Real Madrid llegó a su fin. Hablar de altas y bajas, de estilo o de estrategia, de relación de Angelote con los medios o con los jugadores es baladí. Agua pasada no mueve molino. Para el caso podría ponerme a hablar de cómo enfrentará la próxima temporada José Mourinho la tensión en el vestuario merengue y el acoso al que le somete la prensa, porque el portugués es tan técnico del Madrí como lo es ya el italiano. O más, porque aquél lo ha sido tres años. Carlo no ha llegado ni a los tres días. 


El problema del Real Madrid se llama Íker Casillas. Éso no lo va a discutir nadie a estas alturas y dudo que Angelote no se haya dado cuenta. Durante la pasada temporada, el "águila de Móstoles" hizo una serie de partidos realmente deplorables que explican, en parte, que el Madrí hubiera dejado de pelear la liga antes de la décima jornada; aparte, faltó a su labor como capitán del equipo anteponiendo intereses personales a los de la entidad y creando una fractura en el vestuario al traicionar la lealtad que debe al técnico todo aquél que lleve el brazalete; y, sobre todo, vendió su alma a la prensa garrula que no tiene otro oficio que mangonear en el Real Madrid. Por la experiencia que vivimos con el Baúl de los Recuerdos (a.k.a. Raúl González Blanco), y por lo que dicta la propia lógica, cualquier mejora del Real Madrid pasa por la extirpación de ese cáncer que mejora lo que supuso el anterior capitán. El futuro del Madrí no se decidirá con los fichajes, o con si Zidane hace la esfinge en el palco o en el banquillo, ni siquiera con la renovación de Cristiano. El futuro del Real Madrid se decidía ayer, en la semifinal de la Copa esa para llenar las carteras de los de la FIFA. Todo lo que no fuera un fiasco de Casillas que nos costara el pase a la final sería malo para el Madrí. Era necesario que el supuesto guardameta realizara uno de los partidos a los que tanto nos tiene acostumbrados, con un par de cantazos que se tradujeran en sendos goles que nos supusieran el billete de vuelta a España. Tampoco era muy difícil. Sólo tenía que mantener el nivel que ha demostrado durante la pasada temporada. El rebaño de tribuletes que constituye un auténtico club de fans del Calvillas, con la salvedad de que, a diferencias de las Beliebers esa éstos cobran, tendría difícil defender una actuación que habría supuesto la eliminación de esa selección que tanto les flipa, al mismo tiempo que el bulto sospechoso con el número uno habría quedado en evidencia al demostrarse que Mourinho no tendría nada que ver en su lamentable estado de forma.



Pues no sólo no paso eso, lo único válido para el Madrid, sino que Casillas firmó un partido normalillo tirando a decente, con un par de intervenciones de esas que le han granjeado la fama de "santo", esto es, salir a la desesperada tapando el ángulo del atacante y rezando para que las leyes de la física dirigieran el esférico a su nariz antes que a cualquier espacio en torno a su silueta con el riesgo de acabar en las redes. Por lo demás, demostró el nivel mediocre que le ha caracterizado durante los últimos años, demostrando su incapacidad de atajar -es decir, de atrapar con las manos- los disparos a media o larga distancia. Y de los balones altos no hablamos porque los italianos no tuvieron su día en este aspecto. Pero el caso es que Casillas demostró un nivel superior al que se le vio la pasada temporada bajo los palos de la portería merengue. 

Es decir, que lejos de salir debilitado del partido de ayer, Casillas demostró sus poderes dejando claro a quienes tenían alguna reserva -yo, sin ir más lejos- que la mierda de actuaciones que firmó la pasada temporada fueron intencionadas, y que tenían como objetivo hacerle la cama al entrenador. Lo ve cualquiera, excepto los que no lo quieran ver. Éstos le harán la coral justificando su mejora en el hecho de que Mourinho era un dictador, que lo tenía estresado, que lo había hecho llorar o yo que sé. Todo un orfeón de descerebrados y cretinos interesados con la Sara Carbonero moviendo la batuta. Porque es lo que mejor sabe hacer y lo que la ha catapultado al éxito: manejar batutas. Pero la realidad es que este descomunal granuja ha enviado un mensaje claro: "si juego mal es porque me interesa y tenéis más posibilidades de montaros un trío con Jessica Alba y Scarlett Johansson que dejar de ver mi careto en el Madrí. Voy a hacer de mi capa un sayo y a ver quién es el guapo que me planta cara, porque tengo una cohorte de periodistas que no sólo van a hacer que parezca un accidente, sino que encima me van a presentar como la víctima".


Calvillas mejora, y con mucho, a Baúl. Al menos no se podía dudar del madridismo de éste. De hecho siempre sostuve que era su madridismo lo que explicaba que hiciera tanto daño al Madrid, que creía realmente que su titularidad era importante para el equipo, y que sus mangoneos eran buenos para el club. Casillas es un traidor. No sólo antepone sus intereses egoístas a los del equipo, sino que no se le caen los anillos a la hora de reunirse secretamente con aquellos que más nos vilipendian y humillan. Un tipo de "liderazgo" que, desgraciadamente, no desentona en la época de los Zapatero y sus Estatutos o de los Rajoy y sus excarcelaciones de etarras y que, por supuesto, es mucho más venenoso para la entidad que el asumido por Baúl. Carlo no se va a atrever con Calvillas, quien ejercerá de presidente, técnico y lo que le salga de las narices. Se sentará en el banquillo por eso de que alguien ha de sentarse, pero para poco más. Aquí quien cortará el bacalao será el maromo de la Carbonero, que luego servirá en el Txistu o el Di María a su cohorte de pelotilleros que lo tienen bien cogido por salva sea la parte. No culpo al italiano. Arrivederci Carlo, fue bonito mientras duró, pero ya me imaginaba que si Mou no había podido tú no tenías la mínima oportunidad.

domingo, 25 de noviembre de 2012

De entre los muertos

Dos son las razones que explican la inactividad de este blog los últimos meses. Primero, la honestidad del que estas líneas suscribe, quien decidió cortar por lo sano con los medios de comunicación cuando fue testigo del grado de pestilencia que había alcanzado el quintacolumnismo antimadridista instalado en los medios supuestamente pro merengues, quienes una vez alcanzado los últimos objetivos decidieron prescindir de cualquier careta. Que el Marca, el AS, la Cope, la Ser y sus putísimas madres fueran bandadas de buitres (que me perdone la familia) que se alimentaban de mi amado club era algo que ya tenía asumido. Ahora, que estos buitres dejaran de limitarse al papel que sus homólogos naturales ejercen, y pasaran a matar a la víctima de la que querían alimentarse, sí que me resultó una novedad. Bastante asquerosa, por cierto. El Madrid de Mourinho acabó la temporada batiendo todos los récords habidos y por haber. Mayor número de goles en una liga y barrera de los cien puntos fulminada. El portugués ya había anunciado que era a partir del segundo año cuando sus equipos alcanzaban el nivel que él esperaba y demostraba una vez más que él no es de los que engañan a la gente. Sin embargo, para la supuesta prensa madridista, reconocida como tal por vender las tostadoras y los packs  de seis vasos de cerveza con el escudo del Real Madrid y no con el del Torpedo de Calatayud, la gesta realizada por el equipo carecía de importancia. Messi seguía siendo mejor que Cristiano y Perra Guardrogas, que como muchos anunciamos salió por patas en cuanto las cosas empezaron a torcerse, era el adalid de lo que debía ser el fútbol, el modelo al que todo entrenador debería aspirar, la unidad de destino en lo de darle patadas al pelotón. Cuando vi que eran mayoría los que continuaban negándole el pan y la sal al técnico portugués y vendiendo culerismo y valores sobrevalorados al personal, ellos, que por tradición no han perdido el tiempo subiéndose al carro del vencedor, decidí que ya estaba bien, que hasta aquí habíamos llegado. Hacía tiempo que los medios (anti)madridistas sólo encontraban en mí la indiferencia. Pero a partir de este verano decidí mandarlos a tomar por donde amargan los pepinos y hacer absoluto boicot. De radio, de televisión, de prensa escrita, de internet. De todo. A paseo. Y yo soy un tío que cumple su palabra, con lo que hacer un blog de fútbol en esta situación es cosa harto complicada. O, sí, me informo; me informo con los blogs, a través de túiter y esas cosas, como debe ser. Pero de esta manera lo de llevar un blog podría convertirse en una especie de "diario de prensa" o "Sé lo que hicisteis", y tampoco era plan. 

Imagen gráfica de la relación entre el Real Madrid y la prensa "amiga"


La segunda razón es personal. El fútbol español y la podredumbre que le rodea no es algo extraño al ambiente en el que vive España desde hace años, y que se hace irrespirable para mucha gente, generalmente entre personas con ciertas aspiraciones para su patria y un cierto sentido de la ética. Que espero que sean mayoría, aunque sometidos a una clase política y unos medios de comunicación donde el garrulismo carpetovetónico campa a sus anchas. Que tengamos al mejor técnico del mundo -porque es así, con datos objetivos en la mano- y en la votación del premio de la Liga de Fútbol Profesional al mejor entrenador salga ganador el Guardrogas, que quedó segundo, no pueden aislarse de hechos como que Andalucía siga en manos de los que robaron mil millones de dinero público con los EREs o que hoy el destino de Cataluña, y por extensión de España, vaya a ser entregado a unos pájaros que se han dedicado a robar a manos llenas y cuyo principal interés por la independencia radica en aumentar su control para evitar ir al trullo. España apesta. Y lo mejor que uno puede hacer es aislarse, centrarse en las cosas realmente importantes y no preocuparse por lo que suceda en, o con un país que ha decidido ponerse de rebajas. Lo digo y lo repito: el que tenga la posibilidad, que se largue. A Alemania, a Suiza o donde sea. A cualquier país normal. Uno en el que te levantes por la mañana y no oigas al técnico de la selección alardear de no haber votado al mejor entrenador y sí por el que quedó subcampeón, justificándose en que aquél es portugués y éste es español. Un español que ha declarado públicamente que quiere una Cataluña independiente. País de imbéciles, de mierdecillas de los que encima tenemos que soportar lecciones de "señorío". Tócate las narices. 

¡Florentino, despierta!

Hay una tercera razón. La pongo al final porque dudo que nadie haya llegado hasta aquí: soy tremendamente vago. No obstante, el cariz que van tomando las cosas me llevan a desempolvar las armas y volver a las trincheras. España es una mierda. Dudo que deje de serlo algún día. Pero hay algo que merece la pena. Se llama Real y se apellida Madrid. La última frontera. Lo único bueno y decente que permanece entre tanta pestilencia, aunque atacado y vilipendiado por la misma mugre que ha atascado cualquier mecanismo que alguna vez funcionara en esta piel de toro. No me hago ilusiones. El Madrid caerá como han caído tantas otras cosas. Es nuestro sino. Pero al menos, mientras tengamos algo por lo que luchar este descenso al abismo de la mediocridad, de lo políticamente correcto y del relativismo moral se hará más llevadero.

lunes, 9 de abril de 2012

Real Madrid, 0 - Villar y Rosell en cena íntima, 0

No voy a hablar del árbitro, y no porque haya hecho mella en mí el falso señorío de que no se debe hablar del de negro, sino porque me pongo de muy mala leche, de verdad. Lo de Clos Gómez hoy ha sido como para poner una denuncia en el juzgado de guardia, el "que más quieres que te dé, Sandro" elevado a la máxima potencia, mezclando el tradicional tongo arbitral de no pitar penaltis tan claros que al colegiado le debían doler los ojos con esa tendencia tan actual, tan de Pasarela Gaudí, de no matar al Madrid a cuchilladas pero sí sangrarle poco a poco, como quien no quiere la cosa, hasta que al final, famélico, vea escapar los puntos. Pero invito a cualquiera que lo haga. Estas cosas hay que contarlas aunque sólo sea para que a los hijos del susodicho le señalen los amiguitos del colegio en la esperanza de que, al menos por esto, al papá le dé por dar muestras de un mínimo de honradez en los próximos lances que le toque dirigir. 

Repito: si no hablo de este manguta con silbato no es porque crea esas zarandajas de que los colegiados unas veces dan, otras veces quitan, ni mucho menos esa otra de que el Madrid no debe/no puede quejarse de los colegiados. No lo hago porque me altero. Me pongo de muy mal yogurt y bastante he tenido con lo de esta noche. Porque esta ha sido una de esas noches en las que, gracias a Canal Pus, ha tocado bajar al bar a ver el partido. Cosa que había prometido no volver a hacer, lo que demuestra que no se debe faltar a las promesas, niños. Mi castigo ha sido acabar en el bar regentado por un abuelo culo -cuya afición desconocería hasta bien entrada la tercera edad, supongo, no me lo imagino animando al Far$a del Bobo Carrasco- y con culos viendo el partido. Es algo que jamás entenderé aunque Bernabéu nos lo dejó bien claro: la gente se divide en dos, los que son del Madrid y los antimadridistas. Nadie concibe a un merengue yéndose a las tantas de un domingo a un antro para ver cómo queda el far$a; que en cualquier antro donde vas a ver al Madrid haya una pareja de lolailos culeros haciendo el mono va con la consumición. ¿Y por qué tienen que hacerse notar tanto? ¿Por qué los culos hablan a voces y encima con ese tono gangoso? Parece que tienen un resfriado perpetuo producto de tantas horas arando las lindes., porque sueltan un aire a paleto que tira para atrás. Pero en cualquier lugar, ojo. Da igual que estés en Badajoz o en Albacete, los culos siempre hablan como si tuvieran una pinza en la nariz. Y a voces. Está el bar lleno de madridistas (lo normal) viendo y comentando el partido, y sin embargo sólo se oye a estos dos diciendo cosas como "gnémeri saca a Gñrobegto Soldado", "la Gristina sá tiráo" y similares. Supongo que esa gangosidad crónica es lo que les hace identificarse con el Far$alona, por lo del acento catalano-culé, digo. El caso es esto, sumado a lo de hoy, hace que salgas del puñetero bar como si hubieras perdido la Liga, la Champios y a tu santa madre.

Pero eso también tiene su lado bueno, porque llegas a casa y te das cuenta que tampoco es para tanto. El Madrid queda a cuatro puntos del Mierdaslona y la Federación faltando ¿cuanto? ¿ocho jornadas? Pues ya son puntos. Si al inicio de la temporada alguien nos hubiera puesto ante los morros estar no a cuatro, sino a dos puntos a estas alturas del campeonato, hubiéramos firmado con los ojos cerrados. Alguno dirá que no hace mucho teníamos diez. Pues entonces es que no acaba de enterarse de qué va esto de la Liga. Lo de la Liga consiste en obtener puntos a base de victorias -tres- y empates -uno- y al final el que más tenga gana. Siendo así el proceso es natural que haya momentos en que tengas mucha ventaja respecto a los rivales, y otros en los que tengas menos. Las cuentas se hacen al final. ¿Que no tenemos diez puntos? Toma, claro, es que lo anormal sería que hubiéramos aumentado esa ventaja de por sí astronómica. Lo de sacar muchos puntos te permite el lujo de perder alguno que otro, que es lo que estamos haciendo nosotros. Pero no pasa nada, más han perdido los culos. Ellos son los que deberían estar preocupados. Al final, con tener uno de ventaja, nos basta y sobra. 

¿Por qué, entonces, este histerismo de las huestes merengues tras el empate de hoy? No digo indignación por el arbitraje; digo histerismo por los cuatro puntos de ventaja. Que si se lo cuentas a cualquiera piensa que estamos tontos. Yo creo que no es porque vean peligrar la Liga, ni de lejos. A mí me da que es por eso tan español del "qué dirán". Desde que se sacaron diez puntos al equipo de la Federación española y europea cada frenazo del Madrid al título hacía que la chusma periodística nos pusiera de solfa y media y nos montara la de Dios. Cada punto perdido era como si hubiéramos perdido un hijo. Como digo, el miedo a la opinión ajena, algo tan español y tan mediterráneo, y tan próximo a la neurosis, es lo que hace que, a estas horas, el madridismo ande desquiciado por esos foros y redes sociales de Dios. Pero hombre, ¿por lo que digan estos matutes de Lama, Palomar, Carrasco y demás morralla nos vamos a preocupar? A estos, por principio, no habría que hacerles ni puñetero caso, conque más ahora que encima vienen a hurgar en la herida. Sobre todo cuando resulta que estamos cuatro puntos por encima del mejóquipodetoslostiempos según sus propios artículos y opiniones. Pues aún estando cuatro puntos por debajo era como para que nos hicieran una estatua, vamos, digo yo. 

Así que, a estas alturas de la película, estar a cuatro, incluso a tres puntos, está dabuten. Hombre, queda la cosa de que el far$alona no va a perder ni un punto en lo que resta de Liga, al menos por lo que llevamos visto. Siempre pasará "algo" para esto sea así. No es nuestro caso, pero como digo, no tengo ganas de hablar del colegiado. Con todo, hay otro motivo para estar tranquilos -no digo "para no perder la esperanza" porque es una idiotez, que parece que hoy hemos perdido una liga que lideramos con una amplia ventaja- y es el tema de la "presión". Que los jugadores están presionados, que se han visto con tanta ventaja que se han puesto nerviosos y cosas similares. Seguro que desde Barcelona nos vienen con estas sandeces, o desde Madrid, que ya cuesta distinguirlos. Claro que sí, seguro que están muy presionados. Seguro que si hubiéramos llegado al Calderón con diez puntos de ventaja habríamos saltado al campo a tocarnos los cojones, hablando en plata. Ni caso. Más centrado vas a estar y más vas a dejarte la piel cuando más cuentan los puntos que cuando tienes un colchón enorme que te proporciona tranquilidad y te invita a la holgazanería. Esto lo sabe hasta un tonto, por eso los de los panfletos probarcelonistas  y antimadridistas no lo saben. Y algunos merengones tampoco, me temo.

martes, 3 de enero de 2012

No me gustan los lunes, pero es que a ti no te puedo ni ver

es que Tener un hijo es una bendición... a no ser que el hijo te salga culé, con lo que sería una maldición por duplicado. Una es obvia, la otra es la de caer en la cuenta de que cuando tu mujer sale todas las noches a trabajar no es porque tenga guardia en el hospital, que ya te parecía a ti muy raro que en el uniforme de ese hospital incluyera minifalda, liguero y medias de rejilla, y que con razón te chirriaba que tu mujer trabajara en el sector sanitario cuando en casa confundía el esparadrapo con la cinta de embalar y las aspirinas con los M&Ms. Claro que si la cosa quedara ahí se podría dar uno con un canto en los dientes, porque magínate que crece el retoño y aparte de culé y lo otro, que viene en el paquete, acaba trabajando de periodista deportivo. Llegado a este punto, lo único que separa al padre -nominativo, hay que suponer- del suicido es que el plumilla ejerza como tal sirviendo a sus colores, esto es, regurgitando bilis sobre la ética más básica en el Sport o el Mundo Depresivo... porque anda, como le de por hacerse de lo que Gurú-diola llama "La central lechera", iba apañado. Y es que al menos los culodistas, o periculos, tienen una ventaja: son del far$a, como los madridistas, pero precisamente por eso se les ve venir. Las balas son balas, pero cuando te da el fuego amigo aparte de pupa quedas como idiota, lo que lo hace más doloroso. 

Cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas. De ahí que ante el parón navideño de las competiciones nacionales la cosa haya girado, entre turrón y zambomba, en torno a las declaraciones efectuadas por Mourinho a un medio británico en las que confirmaba su ilusión por volver a entrenar en Inglaterra "en un par de años", es decir, en dos años, uno más uno. No perdieron tiempo los Torres y Palomares de turno en sacar la guadaña. Como estas cosas ahora se cuidan,  supongo que salió del propio Mourinho la entrevista que realizó Real Madrid TV y en la que pudo desmentir todos los bulos emanados por esos hombrecillos rencorosos y envidiosos que no respetan ni la Navidad, época propicia para aparcar los odios. La frase en inglés "couple of years" no tiene el sentido literal que aquí se le dio, ni "uno más uno" ni nada, algo que sabe cualquiera que haya estudiado un poco el idioma de Sheakespeare, si no que se refiere a un período no muy largo. Vamos, que el luso venía a decir que no iba a morirse de viejo sentado en el banquillo madridista  Una vez más el periodismo deportivo mal llamado madridista quedaba como lo que es, un conglomerado de zotes garrulos que dedicaron su tiempo en la facultad de periodismo (si es que la pisaron) a jugar al mus en la cafetería, y una legión de medianías envidiosa, de marimandiles, que antes muerta que perder la oportunidad de atizar a quien represente sus fobias y complejos. Porque digo yo que antes de píar hay que tener claras las cosas. 

"I hate mondays". "Pues ai jate moun... riño"

A mí el que más me indignó fue Roberto Palomar. Reconozco que tengo un odio especial a este hombre desde que me llamó "cerdo" en la celebración del título de Liga ganado con Capello en el banquillo. "Los madridistas celebran la liga igual que los cerdos se revuelcan en el cieno" fue la frase exacta que aparecía en la última página del Marca de ese lunes (ya saben, esa titulada "No me gustan los lunes", como si a los lunes les gustara Palomar, o a los martes, o a los miércoles...). Así que normal que no le siga mucho. No obstante, las felonías de este gañán son tantas y de tal magnitud que uno no puede dejar de saber de sus andanzas. Como aquella vez que se vio obligado a retirar una entrada de su blog en Marca por burlarse de los sevillanos y de su acento, lo que además echaba gasolina al fuego originado por aquél gol evitado en el Sánchez Pizuján por Albiol cuando el esférico estaba sobre la línea, algo que demuestra que el gañán no da puntada sin hilo. O como aquella vez que llamó "tío mierda" a Mourinho desde los micrófonos de la COPE. Pero para mí las peores son, sin duda, aquella vez que acompañó a una expedición al Everest... porque no tuvo la decencia de quedarse ahí arriba, y esa otra de tirarse varios días cubriendo las colas para pillar entrada a la puerta del Bernabéu... porque no lo hace ahora. Que estaría bien que se pusiera a tiro de la justicia popular de los "cerdos" que apoyan a un "tío mierda". No obstante, hay que decir en su favor que éste no es de los que esconde su odio hacia el presidente electo del madridismo, Florentino Pérez, o al técnico designado por éste y que cuenta con un apoyo abrumadoramente mayoritario de la afición, con excusas baratas. Éste no se corta un pelo, lo que demuestra la auténtica tendencia de los mal llamados "diarios madridistas" o "central lácteos". Así dejaba claro, a respuesta de una pregunta en una entrevista digital de esas donde la plebe envía su cuestiones, en la que el interlocutor le echaba en cara el hostigamiento sistemático de supuestos periodistas blancos contra el técnico y el presidente: "Que cambien a Mourinho. Nosotros no vamos a cambiar". 

Ojo, que no estamos hablando de la opinión del tío que trae los cafés, que es nada más y nada menos que la de un redactor jefe. Y este redactor jefe escribía en su blog, el pasado 26 de diciembre, lo siguiente:

En el universo del fútbol, el Real Madrid era un destino final, nunca un sitio de paso. Los jugadores y los técnicos querían "llegar" al Real Madrid, nunca "pasar" por el Real Madrid. Si alguno llegaba al club y luego seguía su camino era más por la ley del fútbol que por otra cosa. Normalmente, del Madrid uno no elige marcharse, sino que se lo llevan las circunstancias.
Mourinho se ha cargado esa unidad de destino que era el Real Madrid para convertirlo en un lugar de paso, en una estación de metro. Un club al que llegar, triunfar o no triunfar y, en último caso, llenarse los bolsillos porque, entre los motivos que hacen del Madrid un club al todos quieren llegar, es que paga muy bien. [...] A ningún entrenador que haya llegado al Real Madrid se le ha escuchado decir que quisiera irse.Las declaraciones de Mourinho son propias de la patología megalomana de su personalidad.
Pues para no ser un "sitio de paso", el banquillo del Madrid lleva una racha que ni te cuento. Pellgrini, una temporada; Schuster, temporada y pico, el resto Juan de Ramos; Capello una temporada; de la anterior ya he perdido la cuenta: ¿Luxemburgo, García Remón y ese que parecía el padre Karras de "El exorcista"? Creo que sí. ¿Cómo es posible que quien se supone ha de informar al público se olvide de estos detalles? Sobre todo del más importante: "A ningún entrenador que haya llegado al Real Madrid se le ha escuchado decir que quisiera irse". Pues será porque a Camacho no le oíste bien, Roberto, porque no sólo dijo que quería irse, es que se fue.

Hay días tontos. Y los hay que son tontos todos los días

Lo más hiriente es que diga que algunos entrenadores "siguieron su camino" debido a la "ley del fútbol". Bonito eufemismo de "les echaron porque a gente como yo no les gustaban y/o caían bien". Porque aquí este individuo, que se lleva las manos a los pocos pelos que le quedan por lo que cree que ha dicho Mourinho, fue el primero que atizó a Capello y a Pellegrini y, como hemos visto, va a atizar a Mourinho hasta que haga las maletas... a no ser que cambie, es decir, que deje de ser Mourinho. Que se muera virtualmente, vamos. Y tiene el morro de escandalizarse porque Mourinho insinuara irse. Pero si es que con este patio, con esta prensa supuestamente aliada, lo raro es que quiera quedarse. Basta echar un vistazo a los enlaces que aparecen en el blog del que odia los lunes casi tanto como Gardfiel, para confirmar que de las diez entradas más leídas cinco, la mitad, reparten caña contra el de Setúbal.

Mourinho no es el mejor técnico que el Madrid puede tener. Mourinho es un héroe. Así de claro y así de simple. Pongámonos en su piel. Das una entrevista a un medio británico -en inglés, por supuesto- y empiezas a recibir palos de la chusma iletrada del periodismo, encabezada por los supuestos madridistas. No sólo tienes que bregar con tontos, sino encima con traidores. Como para desesperarse, ¿no? pero bueno, haces de tripas corazón y pides una entrevista al medio oficial del club para aclarar el asunto. Y ¿qué te encuentras? Que te atizan más. Fíjense cómo empieza la deposición del pasado día treinta de diciembre:

Dentro de la demagogia que suele presidir cada una de sus intervenciones, Mourinho dice ahora que no se quiere marchar. La verdad es que nunca dijo que fuera a hacerlo. Fue peor todavía. Mourinho lo insinuó, vaciló, jugueteó y firvolizó con el Real Madrid y su futuro.
O sea, reconoce que Mourinho nunca dijo que fuera a irse (pero no reconoce que todo parte de una confusión a la hora de entender una frase en Inglés, que no se trata sólo de usar el "google translater" ese), pero es aún peor porque "lo insinuó". ¿No querías sopa? Pues toma dos tazas. Es que es alucinante. La conclusión final a la que llega el plumilla es como para que le ingresen en un sanatorio mental. Pese a reconocer que nunca dijo que se fuera a marchar, la culpa de toda la trifulca que han montado los Palomares del mundo es de Mourinho, precisamente por no haber dicho que se fuera a marchar:

¿En qué quedamos, señor Mourinho? ¿Se va o se queda? ¿Cuál es su discurso? ¿El "quiero volver a la Premier y quedarme allí mucho tiempo" de hace cuatro días o el "no me quiero marchar" de hace un rato? ¿Carne o pescado, señor Mourinho?

Pero so tonto a las tres, si tiene firmado un contrato que no finaliza hasta dentro de dos años y medio, qué tiene, ¿que recordarte a ti diariamente que se queda, al menos hasta el próximo fin de semana? Ya puesto podrías ir a darle la tabarra a tus jefes de la COPE. Sí, a esos mismos que juraron amor eterno a PRISA, y en cuanto les pusieron el fajo de billetes encima de la mesa perdieron el trastero por irse a la cadena de los curas que tanto atacaban desde los micrófonos de la SER. Si encima hicieron una campaña con el lema "Donde nos gusta estar" cuando llegaron ahí. ¿Qué pasa? ¿Que estos sí pueden cambiar de empresa cómo y cuando les plazca? Ah, si lo hacen estos no pasa nada. Pues majo, a someter al tercer grado a tus jefes, que así si vas a poder alardear de ir contra corriente y enfrentarte al poder establecido.

martes, 13 de diciembre de 2011

Literatura victoriana

Ya que no hemos obtenido la victoria ante el  F. C. bERCelona, el madridismo parece buscar consuelo echando mano de otra Victoria, la reina británica que dio nombre a toda una época en la que los anglosajones sostenían sobre la talasocracia(1) uno de los mayores imperios que jamás ha existido sobre la tierra. Quizá no sea algo muy perceptible, pero yo que tengo muy buen ojo me he dado cuenta enseguida. Con el trasfondo de la lluvia alternándose con la niebla, construyendo ambas un decorado típico del Londres de "Jack el destripador", el aficionado merengue restaura, consciente o inconscientemente, esa era decimonónica por medio de la recuperación de sus símbolos más característicos, los que más evocan aquél pasado glorioso en el que Inglaterra "rule de waves". 

Por ejemplo, Sherlock Holmes. Tú le dices a alguien "época victoriana" y lo primero que le viene a la cabeza es ese detective con su gorra de cazar gamos (sí, sí, así se llama; lo he buscado en güiskipedia) y su pipa, capaz de descubrir al culpable de cualquier crimen usando su capacidad de análisis lógico. El mejor detective del mundo, dicen. Pues Sherlock Holmes se ha reencarnado en el grueso del madridismo, que no ha tardado en encontrar al culpable de la derrota: Cristiano Ronaldo. Su principal cómplice, Mourinho, tampoco ha podido escapar al ojo agudo del aficionado merengón. España es un país donde es muy fácil señalar al culpable o la causa de algo, lástima que sea siempre a posteriori. Si fuéramos capaces de utilizar esa capacidad analítica a priori sí que seríamos capaces recrear la época del emperatriz británica. Pero nadie es perfecto. Los españoles, menos. 

Pero no se queda ahí la cosa literaria, qué va. A partir de esta actualización y adaptación del detective londinense a nuestra idiosincrasia, los aficionados del Madrid nos devuelven a los tiempos en que la ciencia parecía no tener límites, donde el futuro sólo era el lugar en el que, en breve, se iban a materializar las fantasías tecnológicas más salvajes. La era en la que H.G. Wells da a luz el género hoy conocido como "ciencia ficción". "La Guerra de los Mundos" nos retrotrae a lo sucedido el sábado; "Cuando el durmiente despierta" evoca lo que deseamos pase en el partido de vuelta en el Nou Kampf; "El hombre invisible" parece retratar a todos y cada uno de los periodistas que en torno a las 21:00 horas del pasado sábado aplaudían la decisión de Mourinho de poner a Özil en el centro del campo. Pero la que más se acerca a la situación actual es, sin duda, la primera obra del señor Herbert (2), titulada "La máquina del tiempo". No es que se acerque, es que la supera. ¡Que digo supera! La hace realidad. En efecto, ciento y pico de años -mes más, mes menos- después de que Wells fabulara sobre la posibilidad de viajar en el tiempo, yo lo he conseguido gracias al madridismo. ¿Increíble? Para nada. Sigan leyendo si no me creen, que me da que es eso.

Cristiano Ronaldo en un lance del clásico

¿Cuánto tiempo lleva cargarse un proyecto deportivo? Así a ojo de buen cubero yo le echo unos seis meses de media. A no ser que hablemos del Patético de Madrid, en cuyo caso con un par de semanas vamos sobrados. Pero no desviemos el hilo con cosas que no merecen atención alguna. Pongamos seis meses. Pues bien, muchos madridistas, a tenor de lo que leo en blogs y foros, han decidido que ya está bien, que aquí hay que dar un golpe de timón... cuando hace cinco días habíamos sumado nuestra décimoquinta victoria consecutiva. Es decir, que en menos de una semana hemos condensado seis meses, quizás más. Eso, estrictamente hablando, es viajar por el tiempo tal y como lo entiende el vulgo. En realidad todos viajamos por el tiempo, nos movemos por él siempre hacia adelante. Ahora mismo ha avanzado usted unos diez minutos desde que empezó a leer este tocho que, sinceramente, no tengo ni idea de cómo acabar. Lo que comúnmente se entiende como "viajar en el tiempo" es tan sólo conseguir que el entorno avance a una velocidad distinta que la nuestra, obviamente más rápido(3). Pues eso es lo que ha logrado el madridismo. Nada es imposible para nosotros, el cielo es el límite.

Ahora que ya estáis advertidos, para poder disfrutar esta experiencia de traslación temporal sólo hay que esperar a que la cúpula dirigente del club blanco haga caso a la innumerable cantidad de chiflados que se creen Holmes en pleno delirio tras la administración de su dosis de cocaína (gracias Dr. Watson, elemental) y digan que sí, que lo de Mourinho ha sido un fiasco y lo de Cristiano más. Os vais a la cama después de que Cristiano haya fallado un penalti contra la Ponferradina o como narices se llame nuestro rival de Copa, os tomáis un buen somnífero y os despertáis a la noche siguiente con Míchel de técnico, Valderrama de segundo para que el entrenador tenga algo que hacer en el banquillo en caso de que el partido sea un tostón, Guti como fichaje estrella ("el club ha hecho bien, ya era hora de apostar por la cantera"), Lama de portavoz y Valdano, como no, de Director General de la nada. En un plis-plas, oigan. "Pero ¿en qué año estoy? ¿Ya generamos empleo?". Y para junio les aseguro que habremos conseguido controlar totalmente los viajes estos, porque ya seremos capaces de ir hacia atrás (chúpate esa, Einstein), y es que por el estado del club nos iba a parecer que habíamos vuelto a la mejor época de Fernando Martín (el presidente, no el jugador de baloncesto que Dios tenga en su gloria). Todo ello con la prensa eufórica tras haber pasado de simples sanguijuelas al Drácula de Bram Stoker, tan victoriano él.


(1) Para los estudiantes de ESO, se trata de un Imperio construido en base al poderío naval.
(2) De ahí viene la "H" de Wells.
(3) ¿Quién iba a tomarse la molestia de construir una máquina del tiempo para ir más lento que los demás? Bueno, quizás a Messi le haría ilusión que la velocidad de procesamiento de sus neuronas fuese la misma que la de la gente que le rodea al menos una vez en la vida.