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martes, 7 de enero de 2014

Real Madrid, 3 - Celta de Vigo, 0

"Como esto sea un aperitivo de lo que nos espera este año entrante, estamos apañados" es el mejor resumen de lo visto esta tarde-noche en el coliseo madridista. Una frase que constituye un homenaje a la esencia del Tuíter por su capacidad de condensar en las limitaciones del formato de dicha red social lo acontecido en noventa minutos de un partido de fútbol, evento en el que pasan muchas, pero que mucha cosas, y cuyo genial autor no nombro porque -oh, casualidad- soy yo. Qué cosas, ¿eh? Pero como esto no es tuíter, sino blogspot, me siento obligado a disponer aquí algo más que ochenta y cuatro caracteres, cosa que no me pasaría si en lugar de haber creado el blog aquí lo hubiera hecho en Tumblr. Que estuve a punto, oigan, lo que pasó es que... bueno mejor lo dejamos. No es que tenga mucho interés en divagar sobre los orígenes de aqueste blog. De hecho, esa historia sería capaz de anestesiar a un infante con hiperactividad de grado A, pero les aseguro que es mucho más interesante que la crónica de lo acontecido en el Santiago Bernabéu. Así que me la saltaré para centrarme en aquello que tenga cierta chicha. 

En busca del padre de Luis Enrique. 
Lo sucedido en la previa tiene mucho más interés que lo visto sobre el terreno de juego. Por un lado, la manifestación -o algo parecido- de los miembros de Ultrassur en protesta por la decisión del club de transformar "su" fondo en una "grada joven" y quitarse de encima a mucho maleante que pululaba por ahí. Y por otro, cómo funcionaría ésta en un partido oficial. Pues visto lo visto poco o nada varía esta "grada joven" el ambiente del resto del graderío (adulto, avejentado, prostático o como sea). De hecho, se unieron al resto del respetable en el minuto de silencio por el fallecimiento de Eusebio, cuya grandeza futbolística mereció que los sesenta segundos se prolongaran hasta que el colegiado señaló el final del encuentro. Pero hay que darle tiempo al tiempo. No se hizo Roma en un día ni se tomó Zamora en una hora, y hemos de tener en cuenta que ambas empresas eran mucho más accesibles que convertir el Bernabéu en una olla a presión para los rivales. Hay que tener paciencia para ver florecer las flores. Se corre el riesgo de que la mitad de lo que florezca no sean flores, sino que se queden en el estadio de capullos, y la otra mitad resulten ser el resultado de haber sembrado semillas de girasol y no de rosas o margaritas, con lo cual sólo obtendríamos alimento/divertimento para los susodichos capullos durante el partido. Pero como digo, habrá que dejar que la cosa madure. A lo mejor para semifinales de Champions tenemos ahí algo similar al "muro amarillo" del Borussia. Tiempo habría, porque me parece que jugando como lo hemos hecho esta noche las semifinales esas ni las vamos a oler en el año que se inicia. Si queréis más información de esta grada tan dicharachera no os perdáis las crónicas del amigo Forjanes, intrépido reporter del diario AS, que al parecer se infiltró en la misma para contarnos la vida y milagros de los que allí pululan. Habrá sido oír la palabra "joven" y el amigo Forjanes, que se convirtió en referente del periodismo mundial al filmar a infantes jugando al fútbol durante la campaña de acoso y derribo a Mourinho, perdería el rabo porque le dieran el encargo. O al menos eso espero, porque Forjanes, armado del rabo entre tanto joven sudoroso y excitado por el fútbol tendría más peligro que una piraña en una bañera. 


El otro punto de interés de la previa radicaba en ver cómo el Bernabéu recibía a Luis Enrique. Quizá los más jóvenes no se acuerden del susodicho, es posible que ni lo reconozcan en una foto. Pues es bien fácil encontrar una: vais al diccionario y seguramente os aparezca retratado en la entrada de "traidor". Luis Enrique era un jugador que militaba en el Sporting de Gijón allá por inicio de los noventa, de donde fue extraído del Madrí para llevarle a la gloria, la fama y el triunfo. Suyo fue uno de los goles de aquél famoso 5-0 del equipo que dirigía Jorge Valdano, que si bien no fue el más vistoso por ejecución sí lo fue por la celebración. Luis Enrique supuraba madridismo por todos los poros de su piel, tanto que entendió que merecía una mayor consideración económica por parte del club -lo de siempre, vamos-, y se plantó en el despacho de Sanz para pedirle una subida de los emolumentos. El cejudo presidente lo mandó a la mierda y el asturiano, chico obediente donde los halla, se marchó a Barcelona. Allá él, diría cualquiera. Pero el problema fue que durante los meses que siguió perteneciendo a la plantilla blanca, habiendo firmado ya por el máximo rival, su rendimiento bajó de manera sospechosa. Y cuando aterrizó en la ciudad Condal se descubrió que era un "boixos nois" desde que nació. De ahí que el madridismo no le guarde mucha simpatía y se corriera el riesgo de que el Bernabéu, faltando al señorío que le caracteriza, montase un numerito vilipendiando a su persona. Afortunadamente no fue así. El Bernabéu le cantó una y otra vez aquello de que su padre era Amunike, cosa harto dudosa dadas las evidentes diferencias en la pigmentación, pero todo un detalle al estar el cántico dirigido a quien todo parece señalar no tiene ni repajolera idea de quién puede ser su padre. Se le reconoce uno y, encima, se le da una pista por donde empezar a buscar, pista que posiblemente no lleva a ninguna parte, pero a la gente hay que juzgarla por la intención. Al oír ese cántico los ojos de Luis Enrique seguramente se abrasarían con lágrimas, casi como cuando Nuñez le pasó el fajo de billetes por las narices. 

"No hace falta disir más..."
No entiendo cómo va el tema de colegiación (¿existe esta palabra?) arbitral. No sé si hay obligación de tener un número determinado de colegiados por cada comunidad autónoma, o por número de habitantes que tenga el colegio de cada región. Ni idea. Lo que sí se es que a nosotros casi siempre nos caen árbitros catalanes. Igual no hay muchos, pero es que todos nos caen a nosotros. El afortunado en esta ocasión fue Álvarez Izquierdo que, siguiendo la campaña de la FEF contra las ratas periféricas secesionistas, demostró que los colegiados catalanes son iguales a los del resto de España, es decir, que pitó contra el Madrí casi todo el partido, excepción hecha de aquellos momentos en los que pitaba a favor del rival. Se tragó dos penaltis clamorosos en área celtarra: una mano de David Costas para desviar a la línea de córner un cabezazo de Pepe que se dirigía entre los tres palos, y por el que ni siquiera se dignó en conceder el saque de esquina (se ve que por ese corte de pelo a lo aborigen australiano que luce ahora el central luso le permite dar a los cabezazos un efecto a lo "boomerang") y un placaje de Hugo Mayo sobre Cristiano, difícil de ver para el colegiado que estaba a unos tres metros. Tres metros parece poca cosa, pero si le aplicas el I.V.A. de Montoro se te va ya a las nubes. En fin, que catalán o polaco, murciano o venusino, el colegiado de turno apunta las mismas maneras que el año pasado. Y para qué cambiar, que diría aquél. Para evitar que algún despistado hablara sobre "errores arbitrales" perdonó la expulsión a Alex López, quien debería haber visto amarilla por el codazo que le propinó a Isco. Esa falta, junto con la que sí le supuso la amarilla, fueron mucho peores que las dos que Ramos cometió en Pamplona y que le sirvieron para irse a las duchas antes de que finalizara la primera mita. Y también anuló un gol legal al Madrí en la segunda parte por fuera de juego inexistente. Creo que fueron dos. No sé, he perdido la cuenta. El caso es el que quiera seguir creyéndose eso de "los árbitros se equivocan", "arbitrar es muy difícil" y "unas veces te dan, otras te quitan", tiene toda mi bendición. Habrá pasado unas fiestas navideñas cojonudas creyendo todavía que los reyes no son los padres.

Diego López evitó en un gran "uno contra uno" lo que habría sido el primer tanto del... ay, perdón, que no es Casillas. Repetimos: Charles perdonó el que podría haber sido el primer tanto del Celta en el Bernabéu. 

Pues habrá que hablar de fútbol también. Vamos, digo yo...
O los nuestros estaban todavía de cabalgata de reyes, que va a ser que no porque están igual que hace dos, tres y hasta cuatro meses, o el Madrí presentó con su juego ante el Celta su candidatura para alzarse con numerosas copas: la Copa Danone, la Copa Cabana o ese gran galardón húngaro que es la Copa Rtidario. De las otras poquito vamos a oler. Pero nos lo hemos buscado solitos. No hace falta que el tiempo, ese juez insobornable, transcurra. No habrá que esperar a que se edite la historia del Madrí en los primeros cincuenta años del siglo XXI; se ve ahora: perder a Mou fue un error, sobre todo porque nos quedamos con los cánceres. Y lo malo de un cáncer es que se extiende. Si ahora hubiera que hacer una limpia, si se tuvieran que eliminar a todos los demostrados no aptos para militar en este equipo, tendríamos problemas para hacer un equipo de fútbol siete. Y no es coña. Es que a cada jornada que pasa nos crece otro enano. Y cada enano que aparece demuestra no tener ni ganas, ni interés en volver a crecer. Tales son los casos de Pepe y Ramos, a los que deseo toda la suerte del mundo en sus nuevos equipos que, espero, los reciban con los brazos abiertos antes de que acabe el mercado de invierno. Con decir que la noticia es que hoy no nos han metido un gol por culpa de Ramos, abonado en los últimos partidos en que jugadores bastante más bajitos que él sean capaces de ganarle balones por alto sin tener que levantar los pies del suelo. Peor es el caso de Di María, cuyo pasotismo, desgana y descontento es más que evidente. Al ser cambiado recibió una sonora pitada por parte del respetable a la que respondió llevándose la mano a su entrepierna. Este tío no debería vestir la elástica blanca ni un segundo más. Mañana tendría que ser despachado a Mónaco o a donde cojones lo quieran y por el precio que nos den. Si es gratis, pues gratis. Lo que perdamos se rentabilizará con el ejemplo que se impondría al resto de la plantilla. "Que tengo una oferta del Mónaco", "Que el Chelsea está interesado por mí", "Que el Milán está preguntando precio". Pues hala, a hacer puñetas, desgraciados. Esta gente ¿dónde va a estar mejor que en Madrid y en el Madrí? A ver si se piensan que en Londres o Munich van a encontrar la juerga que tenemos aquí. A cualquiera de estos que van diciendo lo de que "suenan" para otros equipos les muestran la puerta de salida y se arrojan a los pies para evitar que les des boleto. 

Lo mejor que hizo ayer Di María con la(s) pelota(s) en los 90 minutos. Normal, mientras estuvo
en el terreno de juego no hizo practicamente nada. 

De Angelotte mejor ni hablar. Después de Mou habría hecho falta un técnico joven, con cojones e ideas nuevas (más de lo primero), no un anciano que está de vuelta de todo y que ni puede ni quiere. Del Bosque versión dos-punto-cero. Su único acierto fue meter a Bale y a Jesé como revulsivos... para el equipo, claro, que no para el público, que con lo que llevábamos visto ya habíamos tenido de sobra para vomitar. Una vez más quedó claro sobre el césped que cualquier equipo de mindundis mínimamente trabajado en el aspecto táctico nos mete el susto en el cuerpo. Aquí no hay labor del técnico ni se la espera. No tenemos un esquema definido, o al menos uno que se adapte a los efectivos de los que disponemos. Isco anda más perdido que Luis Enrique en el día del padre, y su titularidad perenne (me da que es el ojito derecho de Zidane) obliga a retrasar a Modric, el jugador más en forma del equipo. Tal como juega la defensa, para el caso podríamos prescindir de ella. Resucitemos la "doble uve eme" y dispongamos dos zagueros. Naturalmente, ninguno de los titulares ayer. Con un voluntario del público y el que sirve en uno de los bares del estadio nos bastaría, al menos hasta el advenimiento de Varanne, si es que algún día llega a producirse. En la delantera, Cristiano sigue soñando con balones de oro. Menos mal que este puede estar en Babia que ni aún así deja de marcar goles. Dos fueron ayer, uno de ellos a pase de Bale tras una descomunal jugada. Junto con Modric, el mejor del partido. Qué casualidad, los dos que han mamado fútbol inglés hasta ayer como quien dice. 

Fueron los dos goles de Cristiano, más el de Benzemá -otro, me temo, protegido del valido Zidane- los que maquillaron un poco lo sucedido y evitaron que la sangre llegara al río donde no ha mucho mirábamos cómo bebían los peces por ver a Dios nacer. Pero como esto no mejore -y no veo yo motivos para que suceda tal cosa- esta temporada se nos va a hacer más larga que un fin de semana lluvioso. No puede ser de otra manera cuando la mitad de nuestros efectivos, incluyendo el técnico, están amortizados. Personalmente estoy hasta los nenúfares de que cada vez que se consigue armar algo parecido a un equipo competitivo se rompa la dinámica para pasarnos unos añitos de transición. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Un punto y gracias

Es posible que la defensa que el Madrí presentó hoy en El Madrigal sea la peor que jamás haya visto desde que soy seguidor del conjunto merengue. Y mira que ha llovido. No sé qué burra habrán vendido los de los resúmenes de los partidos al respetable, pero cualquiera que haya seguido el encuentro firmará lo siguiente: si el Madrí no salió de Villarreal con una manita, o más, fue única y exclusivamente gracias a Diego López, a quien parece ser se le va a privar del mérito de defender la portería en los partidos de Champions en una de esas decisiones en las que se hacen valer más motivos extradeportivos. Dice Angelotte que Casillas formará bajo los palos -y seguro que no sale de ahí en los noventa minutos- el próximo martes en Turquía para "acabar con los rumores", que es una forma fina de dar a entender que se está cediendo a la presión del entorno casillista. Acabará mal, como no puede ser de otra manera. El resultado es lo de menos, pero tanto si Casillas acaba con la portería a cero, posiblemente porque los del Galatasaray tiren una vez a puerta, como si se lleva la del pulpo, se les estará concediendo a los tribuletes munición para lanzar no contra el técnico, que también, sino sobre todo contra la institución. En el primer caso porque alimentará a aquellos que defienden que Casillas es el número uno, el mejor, y que por ello ha de ser titular indiscutible; en el segundo caso dirán que el "yerno de las españas" ha bajado su rendimiento por no serlo, y que es necesario que tenga más partidos por lo que significa para el club, porque es importante para "La Coja" o por lo que sea. No se puede negociar con el casillismo. La única acción inteligente es aquella que margine al jugador, que le aparte del foco de atención y le vaya reduciendo a un ostracismo que sea cada vez menos perjudicial para el Madrí. Que a los enemigos hay que liquidarlos, vaya.

The Mother of God!

Pero volvamos a lo acontecido ayer frente a los Mercadona Boys. En un homenaje al maestro Tomás Bretón, y demostrando la total integración de los elementos foráneos en la idiosincrasia de la Villa y Corte, la defensa del Real Madrid fue la Verbena de la Paloma, con un luso-brasileño haciendo de morena y un camero ejerciendo de rubia. Hubiera estado bien que el papel de Don Hilarión lo hiciera el Marlon Brando de Apocalypse Now, cimbreando su voluminosa figura al mismo tiempo que las yemas de sus dedos recorrían su lustrosa calva, y mientras repetía eso de "el horror, el horror" de tal manera que se convirtiera en el portavoz de todos los madridistas que asistíamos a ese despropósito. Dirán algunos que eso no puede ser, que Brando murió hace muchos años. Añado que los dos mencionados tampoco parecían muy vivos. 

A poco puede aspirar esta entidad cuando los que han de defender el escudo son los favoritos de la jauría antimadridista. Pepe es un exjugador desde que se operó. Está más acabado que el Charlestón. Ramos es un central que cobra una milmillonada por sacudir a los contrarios. No demuestra una calidad superior a cualquier central de la Regional Preferente, que es por lo que se supone que se le paga. No se anticipa, no lee el partido, no es capaz de llevarse limpio un balón, hace lo que cualquiera puede hacer: estorbar, empujar, zarandear al contrario. El mérito de estos dos pájaros es el que es, y no es otro que haber colaborado a la liquidación del proyecto deportivo que dirigía José Mourinho. De ahí que el juicio que de ambos se haga en los asquerosos panfletos antimadridistas que se supone tienen en el madridismo su principal fuente de ingresos diferirá notablemente de la realidad vista a través de las cámaras de televisión. El Madrí está manteniendo una guerra en demasiados frentes. Al menos deberíamos liquidar la que acontece en ese vestuario y que está corroyendo a la institución. Como para dar alas Íker Carbonero y su cohorte mediática poniéndole de titular en el Peloponeso. Mantener a Pepe ha sido un error, no tener quien le dispute la titularidad al pirado de Camas, otro. Porque en la recámara, que yo sepa, sólo tenemos a Varane, todavía lesionado.

Illarramendi cumplió su sueño de debutar con el Madrí... el de jugar con el Madrí lo habrá dejado para el próximo partido.
Con todo, el empate que sitúa al Madrí a dos puntos del F.C. Bardeputonas -que es con quien nos vamos a jugar la Liga, para qué nos vamos a engañar- no es sólo responsabilidad de estos dos sinvergüenzas. El Madrí jugó un partido de mierda, como el Far$alona, pero careció de las ayudas arbitrales que ya son una constante en la Liga. Un gol legal anulado al Sevilla y que el colegiado no pitara el final del partido hasta que el Bardeputonas no consiguiera el tanto de la victoria, casi un minuto después de cumplirse la prolongación de tres minutos estipulada por el colegiado, explica que el F.C. Varsovia arramblara con los tres puntos. Si alguien piensa que esta liga, la que se juega en el trescientos aniversario de la farsa protagonizada por Casanovas y la plutocracia barcelonesa, no se la van a regalar a los culos, es que vive en otro país, por lo que ha de considerarse afortunado. Pero poco o nada podemos hacer. La gente critica que el Madrid no píe más sobre estas cosas pero, sinceramente, por mucho que piemos las cosas no van a cambiar. Sólo nos queda ocuparnos de lo nuestro, y lo nuestro es que el Madrí de Angelotte, a día de hoy, no juega una mierda. Bale, del que se supone es un carrilero del copón y un artillero capaz de taladrar las redes desde cuarenta metros acaba metiendo un gol de "nueve" curtido, un gol de "ratoneo", de los que metían el Baúl o Butragueño en sus años de decadencia. Grave sería que Bale estuviera jugando de falso nueve, pero es que en el segundo tiempo Cristiano marcó otro gol ejerciendo el mismo papel. Y es que en realidad el Madrid juega con tres falsos nueves, porque hay que añadir a Benzemá a la terna. 

Cristiano marcó su gol número 203 en su partido número 203 con el Real Madrid. Hoy renueva con el club merengue poniendo así en evidencia la información de Marca, As, Sport, El País, la SER y la COPE acerca de su inminente salida, algo inédito.

Cómo llegaron los goles del Madrid delatan que Angelotte no sabe lo que quiere. La táctica del equipo merengue no difiere mucho de la que puede verse en cualquier patio de colegio, es decir, que brilla por su ausencia. Es un "sálvese quien pueda", una improvisación continua, un caos. Llevo escuchando que el Madrí "no juega a nada" desde tiempos inmemorables, pero en este caso es cierto. Piedra fundamental del desaguisado visto ayer fue el inexistente centro del campo. Modric necesita a Khedira como El Quijote a Sancho Panza, el "Gordo" a el "Flaco", Romeo a Julieta o Batman a Robin... bueno, quizá esto último no sea cierto, pero que sin el alemán el croata se diluye es una verdad como un templo. Craso error hacer debutar a Illarramendi desde el inicio, igual que a Bale. Espero que el hecho de que el galés estuviera más perdido que el sobaco de una serpiente se debiera a que no había disputado un solo minuto de partido con sus actuales compañeros, porque como se deba a la incapacidad del italiano de encajarle en un sistema, el que sea, nos va a ir fino esta temporada. Del vasco poco que decir. Típico jugador que ha adaptarse a su nuevo equipo y al que siempre podemos justificar diciendo eso de que se le ha fichado por cinco años y hasta el final no se debe hacer balance y tal.No descarto que Angelotte no sepa qué cesto hacer con los mimbres que tiene, pero tampoco que los jugadores se estén tomando las cosas con relativa pachorra. Por ejemplo, cuando tuvieron que correr delante de su antiguo técnico bien que corrieron los muy sinvergüenzas. Es imposible imaginar a un técnico preparando a sus chicos para que jueguen como los madridistas lo hicieron ayer, así que algo de responsabilidad también ha de recaer sobre los jugadores.

En fin, el próximo martes nos estrenamos en Champion frente al Galatasaray. Drogba será la prueba de fuego para esta defensa nuestra. Si el año pasado le hizo un hijo a Varanne me temo que Ramos y Pepe podrían llegar a Madrí con la beca por familia numerosa debajo del brazo. Y encima con el capitán Tan de portero. Las gallinas que salgan por ahí tendrán que ser compensadas con las que nuestros delanteros entren en el marco turco. Confío en que la sorpresa que supondrá a los otomanos el ver cómo cualquier previsión de cómo ataca el Madrí salta por los aires al ver a Bale por el centro, Isco de lateral, Cristiano donde Dios le dé a entender y Benzemá de volante zurdo baste para desquiciar a los locales y nos permita, al menos, salvar los tres puntos.

viernes, 28 de junio de 2013

Arrivederci, Carlo.

Tenía previsto realizar una entrada sobre Carlo Angelote, el supuesto nuevo técnico del Real Madrid. Si a estas alturas de la película, cuando ya se ha analizado sesudamente hasta la ridícula rueda de prensa que siguió a su presentación, todavía no la he hecho ha sido por el tiempo que me había tomado rastrear distintos blogs con el objetivo de acaparar información sobre quién es, qué ha ganado, cómo trabaja o como maneja los vestuarios el tío este de la ceja a lo Mr. Spock. Que he estado fusilando lo escrito por otros, es decir, usando internet para lo que lo usa la mayoría de la gente, que tampoco vamos a ir a hora de monjitas de clausura. Pero tras lo acontecido ayer noche, hora española, en Brasil, hablar de Angelote es tontería. Porque anoche, en la semifinal de la Copa Confederaciones entre Expaña e Italia, el ciclo del italiano como técnico del Real Madrid llegó a su fin. Hablar de altas y bajas, de estilo o de estrategia, de relación de Angelote con los medios o con los jugadores es baladí. Agua pasada no mueve molino. Para el caso podría ponerme a hablar de cómo enfrentará la próxima temporada José Mourinho la tensión en el vestuario merengue y el acoso al que le somete la prensa, porque el portugués es tan técnico del Madrí como lo es ya el italiano. O más, porque aquél lo ha sido tres años. Carlo no ha llegado ni a los tres días. 


El problema del Real Madrid se llama Íker Casillas. Éso no lo va a discutir nadie a estas alturas y dudo que Angelote no se haya dado cuenta. Durante la pasada temporada, el "águila de Móstoles" hizo una serie de partidos realmente deplorables que explican, en parte, que el Madrí hubiera dejado de pelear la liga antes de la décima jornada; aparte, faltó a su labor como capitán del equipo anteponiendo intereses personales a los de la entidad y creando una fractura en el vestuario al traicionar la lealtad que debe al técnico todo aquél que lleve el brazalete; y, sobre todo, vendió su alma a la prensa garrula que no tiene otro oficio que mangonear en el Real Madrid. Por la experiencia que vivimos con el Baúl de los Recuerdos (a.k.a. Raúl González Blanco), y por lo que dicta la propia lógica, cualquier mejora del Real Madrid pasa por la extirpación de ese cáncer que mejora lo que supuso el anterior capitán. El futuro del Madrí no se decidirá con los fichajes, o con si Zidane hace la esfinge en el palco o en el banquillo, ni siquiera con la renovación de Cristiano. El futuro del Real Madrid se decidía ayer, en la semifinal de la Copa esa para llenar las carteras de los de la FIFA. Todo lo que no fuera un fiasco de Casillas que nos costara el pase a la final sería malo para el Madrí. Era necesario que el supuesto guardameta realizara uno de los partidos a los que tanto nos tiene acostumbrados, con un par de cantazos que se tradujeran en sendos goles que nos supusieran el billete de vuelta a España. Tampoco era muy difícil. Sólo tenía que mantener el nivel que ha demostrado durante la pasada temporada. El rebaño de tribuletes que constituye un auténtico club de fans del Calvillas, con la salvedad de que, a diferencias de las Beliebers esa éstos cobran, tendría difícil defender una actuación que habría supuesto la eliminación de esa selección que tanto les flipa, al mismo tiempo que el bulto sospechoso con el número uno habría quedado en evidencia al demostrarse que Mourinho no tendría nada que ver en su lamentable estado de forma.



Pues no sólo no paso eso, lo único válido para el Madrid, sino que Casillas firmó un partido normalillo tirando a decente, con un par de intervenciones de esas que le han granjeado la fama de "santo", esto es, salir a la desesperada tapando el ángulo del atacante y rezando para que las leyes de la física dirigieran el esférico a su nariz antes que a cualquier espacio en torno a su silueta con el riesgo de acabar en las redes. Por lo demás, demostró el nivel mediocre que le ha caracterizado durante los últimos años, demostrando su incapacidad de atajar -es decir, de atrapar con las manos- los disparos a media o larga distancia. Y de los balones altos no hablamos porque los italianos no tuvieron su día en este aspecto. Pero el caso es que Casillas demostró un nivel superior al que se le vio la pasada temporada bajo los palos de la portería merengue. 

Es decir, que lejos de salir debilitado del partido de ayer, Casillas demostró sus poderes dejando claro a quienes tenían alguna reserva -yo, sin ir más lejos- que la mierda de actuaciones que firmó la pasada temporada fueron intencionadas, y que tenían como objetivo hacerle la cama al entrenador. Lo ve cualquiera, excepto los que no lo quieran ver. Éstos le harán la coral justificando su mejora en el hecho de que Mourinho era un dictador, que lo tenía estresado, que lo había hecho llorar o yo que sé. Todo un orfeón de descerebrados y cretinos interesados con la Sara Carbonero moviendo la batuta. Porque es lo que mejor sabe hacer y lo que la ha catapultado al éxito: manejar batutas. Pero la realidad es que este descomunal granuja ha enviado un mensaje claro: "si juego mal es porque me interesa y tenéis más posibilidades de montaros un trío con Jessica Alba y Scarlett Johansson que dejar de ver mi careto en el Madrí. Voy a hacer de mi capa un sayo y a ver quién es el guapo que me planta cara, porque tengo una cohorte de periodistas que no sólo van a hacer que parezca un accidente, sino que encima me van a presentar como la víctima".


Calvillas mejora, y con mucho, a Baúl. Al menos no se podía dudar del madridismo de éste. De hecho siempre sostuve que era su madridismo lo que explicaba que hiciera tanto daño al Madrid, que creía realmente que su titularidad era importante para el equipo, y que sus mangoneos eran buenos para el club. Casillas es un traidor. No sólo antepone sus intereses egoístas a los del equipo, sino que no se le caen los anillos a la hora de reunirse secretamente con aquellos que más nos vilipendian y humillan. Un tipo de "liderazgo" que, desgraciadamente, no desentona en la época de los Zapatero y sus Estatutos o de los Rajoy y sus excarcelaciones de etarras y que, por supuesto, es mucho más venenoso para la entidad que el asumido por Baúl. Carlo no se va a atrever con Calvillas, quien ejercerá de presidente, técnico y lo que le salga de las narices. Se sentará en el banquillo por eso de que alguien ha de sentarse, pero para poco más. Aquí quien cortará el bacalao será el maromo de la Carbonero, que luego servirá en el Txistu o el Di María a su cohorte de pelotilleros que lo tienen bien cogido por salva sea la parte. No culpo al italiano. Arrivederci Carlo, fue bonito mientras duró, pero ya me imaginaba que si Mou no había podido tú no tenías la mínima oportunidad.