martes, 8 de julio de 2014

Un absurdo conglomerado madridista fue derrotado ayer por el Nancy (2-4) en Chamartín

"Tenían mucha prisa los seguidores del Madrid, y en general los aficionados, por saber si la adquisición del fenómeno argentio Di Stéfano era brillante, por eso ayer llenaron las tribunas y el graderío bajo de Chamartín, que ofrecía un aspecto muy superior a lo que podría esperarse para un partido amistoso un día laborable."
 

"(...) El "as" argentino traía ayer el lastre de medio año largo de inactividad. Su trote ha perdido la fulguante rapidez de otro tiempo y el "sprint" corto es también menos veloz que cuando vino con Millonarios, pero su juego sigue en posesión de un toque implecable de película, de un "dribbling" sobrio, muy ceñido y rápido, de una gran facilidad y precisión en el pase y de una concepción instantánea y certera de la jugada. Carecía ayer de ayuda y, sin embargo, jugo bien. Los únicos destellos de gran clase de toda la tarde fueron los suyos, y su maestría, puesta en evidencia varias veces, encendió en el graderío los únicos aplausos de la jornada".

L. López Sánchez, diario ABC, 24 de septiembre de 1953.

Alfredo Di Stéfano ha sido o, mejor dicho, ES (porque para el madridismo no se ha muerto, no se va a morir nunca) el mejor jugador de todos los tiempos sin discusión. Y punto final. Ni Pelé, ni Maradona, ni nadie. Y en este caso no es mi característica pasión por el club de mis amores la que ha tomado el control de mis dedos, que igual otras veces ha pasado; es un hecho fácilmente deducible. Me explico: el día 23 de septiembre de 1953, miércoles, en el que Di Stéfano llega a las 10:30 de la mañana a Madrid para firmar su contrato con el club merengue, para después comer, entrenar un poco y ponerse a jugar al fútbol un amistoso contra el combinado francés del Nancy (vaya nombrecito), habían pasado veinte años desde que el Real Madrid ganara su última Liga, y en esas dos décadas sólo había sumado dos Copas del Generalísimo. Esto es difícil que lo entiendan los jóvenes madridistas, pero la realidad es que el Madrid de la posguerra era un equipo mediocre y vulgar, que había estado a punto de ir a parar con sus huesos a la Segunda División más de una vez. 

"Las finales no se juega, se ganan"

La llegada de Alfredo Di Stéfano en el club transformó radicalmente la historia y el devenir de la entidad. En los poco once años que estuvo en el club ganó ocho ligas, es decir, casi todas las que se jugaron. Pero lo mejor vino en Europa, donde lideró a un Madrid que se coronó cinco veces consecutivas campeón de la recién nacida Copa de Europa. Todo un logro y más en una España, la de entonces, que vivía al margen del continente. A eso hay que añadir la primera copa Intercontinental, alguna que otra Copa Latina (que no sé lo que es) y cinco trofeos al máximo anotador de la Liga. 

"Elegí al Real Madrid y no al Barcelona porque soy un ganador y no un perdedor"

Esta diferencia en el palmarés del club entre el antes y el después de su fichaje, muy superior al logrado, por ejemplo, por el Nápoles tras la llegada de Maradona, no es lo único que justifica y sostiene mi anterior afirmación anterior, aunque ya sería bastante, no, lo que realmente demuestra que Di Stéfano fue/es el más grande es la impronta que dejó en el club. La línea ascendente de un club mediano tirando a vulgar que marcó Alfredo sobrevivió a su retiro hasta el punto de que cuatro décadas después sería el propio futbolista quien recibiera el trofeo que acreditaba al Real Madrid, ese equipo normalito tirando a "psché", como el Mejor Club del Siglo XX. El Madrí ha sumado las mismas copas de Europa que ganó con el delantero hispanoargentino, cuyo récord de otras tantas ligas consecutivas también fue igualado un cuarto de siglo después. Cruyff ganó tres Copas de Europa con el Ajax, equipo que ahora es una chufla; Maradona ganó un par de  Ligas italianas, alguna copa y una UEFA con el Nápoles, y desde su marcha el club italiano sólo ha sumado un par de copas italianas o así. Yo qué sé. A Pelé por Europa no se le vio el pelo, y su "legado" en el Santos es señalar de vez en cuando a un "heredero" para que el club saque unos buenos cuartos vendiéndoselo a los incautos europeos, ya se trate de un Robinho o un Neymar. Pero Di Stéfano cogió a un club de los de medio de la tabla y lo transformó en lo que hoy conocemos.

"Ningún jugador es tan bueno como todos juntos"
Dirán algunos que Di Stéfano nunca ganó un mundial pero, como decía alguien en Tuíter, si acaso lo que demuestra eso es que los mundiales no pasan de ser unas meras pachangas veraniegas cuyo crédito estaría más alto si los fiferos pudieran alardear de que una de sus copas recayó en las manos de la Saeta Rubia, el jugador que fue la piedra angular de lo que es el fútbol de hoy día. Él fue el primer "galáctico", rodó tres películas, hizo anuncios (¡de panties!) pero también fue el primero en entender que un jugador ha de moverse por todas las posiciones, eliminando esa especialización característica hasta el momento. De hecho, en sus primeros partidos como blanco se le llegó a criticar el ser un delantero centro que no se mantenía en su puesto, sino que se movía por toda línea de ataque e incluso bajaba a defender. Pelé puede haber sido el mejor delantero, Cruyff el mejor organizador y Maradona el mejor mediapunta, pero Di Stéfano ha sido/es el mejor todo. 


Y ya está la piara culé con lo de que las Copas de Europa ganadas por don Alfredo no valen, que son en blanco y negro, o pretenden restarle méritos argumentando que los rivales contra las que se ganaron son, a día de hoy, desconocidos. De lo primero no digo nada porque de aquí a unos años me pondrá mucho que critiquen la Décima diciendo que no se vio en 3D, pero de lo segundo... ¿no os dais cuenta, angelitos míos, que precisamente éso es lo que refleja la grandeza del Real Madrid? Esos equipos eran grandes entonces; el Real Madrid, por mor de la impronta del mejor futbolista de la Historia, decidió que lo sería siempre. No es que el Madrí se enfrentara a unos mindundis; sino que entonces eran potencias europeas y el Madrí lo sigue siendo. Éso es lo que marca la grandeza del Madrí, y eso es lo que consiguió Alfredo di Stéfano (no sólo, como a él mismo le gustaba recordar siempre, pero sobro todo gracias a él) y es lo que le convierte en el Mejor. Técnica, sí, pero también velocidad y, sobre todo, corazón y coraje. Y que la derrota no sea una opción.


lunes, 26 de mayo de 2014

La puta Décima, por fin.

La emoción del partido, el subidón acrecentándose en cada gol y detalles varios -en mi caso comprobar que se puede subsistir casi ocho horas a base de cerveza y cava extremeño; cualquiera estaba para cenar anoche- impiden que la mente humanomadridista (valga la redundancia) pueda sopesar con justicia el valor de lo acontecido anoche en el estadio Da Luz de Lisboa. Creo que tendrá que pasar mucho tiempo hasta que nos demos cuenta de la importancia de este título, y me parece que pasaremos otro tanto captando gran cantidad de los detalles de sus consecuencias a medida que se vayan produciendo. Si el movimiento de las alas de una mariposa puede, con el tiempo, originar un tifón en Malasia (o eso dicen, la verdad es que no me creo una mierda) imaginad qué no puede producir lo vivido ayer por todo el madridismo en sus filas y, lo que es mejor, en las filas enemigas, que es lo que más mola. No obstante, trataremos de hacer un pequeño esbozo, más que nada por no tener que hablar de fútbol y tácticas, de los que no tengo la menor idea.

Siempre estáis ahí. 

El Real Madrid es el primer equipo de fútbol europeo que va a tener que usar dos dígitos para poder contar sus Copas de Europa. Es que lo piensas y es algo tremendo. Ganar este trofeo es muy difícil. Grandes equipos europeos se enorgullecen de tener dos o tres en sus vitrinas, y nosotros tenemos... ¡diez! Dirán nuestros enemigos, que son muchos, que las primeras cinco o seis no valen por motivos varios (que si son en blanco y negro, que si la forma del trofeo no coincide con la del actual, que si el sistema de competición no es el mismo), pero a esos les respondo que bien podía tener forma de un botijo, que la realidad es que ellos no fueron capaces de apañar ni una. El que ahora se dispongan en desprestigiar esta gesta muestra bien claramente la importancia que tiene la Décima. Dirán que el Madrí ha tardado doce años en ganarla, y que ha invertido un Potosí en la empresa. Pues si tenemos tanto dinero, mejor para nosotros, mezquinos envidiosos. Y ganar tan preciado trofeo invirtiendo 500 millones es mucho más rentable que no ganar ni la copa Danone invirtiendo cinco, porque es una división por cero, simple matemática. Respecto al tiempo, más es el que han invertido ellos, que mientras unos todavía llevan más de un siglo esperando conseguir el trofeo, otros se han visto desplazados a la misma distancia que ocupaban hace más de cincuenta años, es decir, a seis copas de Europa. Estos otros, por cierto, también tardaron más, unos trece años, en ganar una Copa de Europa después de perder la virginidad en 1992.

Precisamente el que hayan transcurrido más de diez años desde que ganamos la Novena es lo que eleva la importancia de esta Copa de Europa y marca la diferencia entre el Real Madrid y el resto. Son incontables los equipos que han ganado el trofeo una, dos o tres veces en un corto período de tiempo para luego desaparecer por el foro. Sólo uno está siempre presente. Nos llevamos seis en los primeros diez años del torneo; faltamos a la cita en los 70, donde no dejamos de jugar finales de competiciones europeas; perdimos una final en la década de los 80, pero sumamos dos nuevos entorchados continentales, sendas Copas de la UEFA, cuando este trofeo era algo importante y no lo que es ahora; en los 90 recuperamos el cetro, que conservamos a inicios del siglo. Y ahora, diez años después, vuelve a ser nuestro. ¿Dónde está aquél Ajax que consiguió tres Champions consecutivas? Asomó la cabeza hace veinte años o así para ganar una de pura chiripa y ahora vegeta por esos campos de Dios de la antigua Flandes. ¿Y aquél Milán que iba a igualar nuestro palmarés? Ahora tiene pinta de no ganar otra Champions hasta que el retoño de Ramos y la Rubio esté cobrando la jubilación.

La venganza es mía.

Aparte, esta décima supone una de las mejores temporadas de la Historia del Real Madrid. Por lo que yo he vivido y recuerdo, quizás la mejor. Hemos hecho doblete, algo que no conseguíamos desde los ochenta, cuando la "Quinta del Buitre" ganó Liga y Copa el mismo año que en Europa el Milán de Berlusconi nos encasquetaba cinco chicharros, con lo cual nuestro prestigio quedó algo tocado. Pero la Champions da mucho prestigio, más aún cuando la has ganado llevándote por delante a los equipos más importantes de la Bundesliga, incluido al que acababa de ganar el título y era, a la sazón, campeón de la pasada edición de Champions, que recibió en su estadio la mayor humillación encajada en esta competición. Zurrada la badana de la autodenominada "Bestia negra" del madridismo, puesto en solfa el calvo de los batidos mágicos, liquidamos con la misma efectividad al actual campeón de la Liga Española en la final de Lisboa. Campeón que, además, es uno de nuestros mayores enemigos. Al otro, al club de los colores chillones fundado por un suizo, lo habíamos despachado ya con anterioridad en la final de la Copa del Rey, triturando cualquier posibilidad de no acabar en blanco la presente temporada.

Far$a, Bayern y Pateti pasados por la piedra. Si a eso sumamos a la Juve, que apeamos en la liguilla, resulta que nos hemos zumbado así, como quien no quiere la cosa, a los equipos que durante la presente temporada han ganado las ligas española, italiana y alemana.

Joder, si esto no es un año cojonudo que venga Dios y lo vea.


El fin del cholismo incipiente.

Después de soportar tantos años de Guardiolismo, entendiendo como tal no el currículum como técnico del exjugador del Brescia que tuvo que abandonar el fútbol tras dar positivo por nandrolona, sino esa filosofía de todo a cien compartida y promovida por un aparato propagandístico como jamás se había visto en este país, no me quiero ni imaginar lo que habría sido de nosotros si el equipo dirigido por Simeone nos hubiera levantado la Champions. Porque resulta que la inmensa mayoría de los periodistas que desde medios generalistas y deportivos nacionales nos llevaban hasta el hastío con sus piropos y peloteo continuo al gurú de San Pedo, su campaña de limpieza étnica para sacar de la circulación a todo aquél que no comulgara con sus ruedas de molino, no eran del Barcelona... sino del Patético de Madrí. Otra cosa es que lo reconocieran. Pero así es. Pues imagínense a esta chusma exaltado en este caso a un jugador de su equipo. 

Eso es lo que habría pasado de no haber sido por el cabezazo de Sergio Ramos. Por si fuera poco, el Pateti habría ganado gracias a una cantada de Casillas, héroe de todo este gremio de colchoneros resentidos, que habrían visto así bien pagado su apoyo al gañán de Móstoles, del que ya han recibido cuantiosos beneficios en forma de filtraciones y desestabilizaciones del vestuario. Hubiera sido sencillamente horrible. Sobre todo, porque significaría el paso de defender un fútbol anodino, y sarasil, en el que el contacto está más prohibido que en el volley-ball, a otro diametralmente opuesto y que pudo disfrutarse anoche: el fútbol de la tangana, de la patada al tobillo, de las entradas sucias, de la provocación y del racaneo en el juego. De unos simpáticos ewooks afeminados bailando la sardana pasaríamos a tener como referente a un equipo de poligoneros escupidos por el proyecto hombre y a los que se impediría formar equipo en una prisión.

Gracias a Dios esto ya no va a ser. O casi no va a ser, porque España no es un país normal. Claro que habrá cholismo, a raudales, pero al menos carecerá del referente de los títulos, aunque a sus vocingleras esto les va a dar igual. El imperio del donde-dije-digo-digo-diego asoma por el horizonte. Afortunadamente poco daño van a hacer. Ni siquiera gente que desconoce la vergüenza sería capaz de vender al respetable el ideal que representa un técnico capaz de cometer errores tales como el de sacar a jugar una final a un jugador que se habría recuperado de una lesión inyectándose placenta de yegua. Que es como de chiste sacado de Mortadelo y Filemón, oigan. "El profesor Bacterio ya tiene preparado un remedio para que puedan competir en las pruebas de 100 m. lisos de las olimpiadas de Gatolandia... se trata de inyectarles la placenta de una yegua... ¡para que corran como un caballo! ¿Qué les parece...? ¡Rayos al vuelto a desaparecer!". El cambio de Costa en el minuto siete privó al Pateti de un cambio que bien podrían haber usado para perder tiempo durante el descuento, cuando el Madrí tenía a los indios embotellados en su área. 

O errores como el de "ir partido a partido", que suena muy bien en la teoría pero que en la práctica es un error, porque hay que planificar la temporada para cumplir unos objetivos, y eso implica conseguir que tus pupilos lleguen a los partidos decisivos con gasolina en la reserva. Ayer el Pateti estaba reventado, excepción hecha de los diez minutos iniciales de la segunda parte, donde como viene pasando esta temporada salieron sospechosamente acelerado. El caso es que en la prórroga no existieron. 


El Madrí puede con todo, pero si nos podemos evitar abrir otro frente, mejor que mejor. Perder la final contra el Chelsea hubiera sido dramático, pero perderla contra el equipo dirigido por Simeone habría sido una hecatombe. Creo que, cuanto menos para la próxima temporada, el Cholismo ha sido desactivado antes de que nos estallara en la cara. Mejor, que estas cosas luego crecen y es dificilísimo matarlas.

El Pupas v. 2.0

Y con la desactivación del cholismo, la Liga vuelve a ser cosa de dos y, con un poco de suerte, de uno, porque lo de Luís Enrique entrenando al Far$alona parece cualquier cosa menos un peligro para nosotros. A ver si no les damos oxígeno al igual que hemos hecho esta tempoarada. El caso es que el Patético ha quedado muy, pero que muy tocado. O así debería ser si el cerebro le funcionara de manera normal a esta gente, cosa que dudo. Bien estuvo ganar, pero mejor estuvo hacerlo de aquella manera. Después de haber parecido superar el fantasma de "El Pupas", nacido a raíz de la final de Copa de Europa que jugaron contra el Bayern hace cuarenta años, resulta que como ocurrió entonces el Pateti pierde el trofeo al encajar un tanto en los minutos de descuento. Para ser goleado en la resolución  del partido, debo añadir. A Toro Sentado se le han bajado los humos. Nos hemos quitado de encima a lo que podría ser un posible incordio para los próximos años.

Y mañana (o pasado) hablaremos de Casillas. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Real Madrid, 4 - Villarreal, 2

Bajo un cielo que estableció una prórroga en el temporal que barre la península, el Real Madrid saltó al césped del Santiago Bernabéu en el primer partido de los tres que ha de disputar sin su jugador más emblemático y actual Balón de Oro. La esperanza, dicen, es lo último que se pierde, y fue esta máxima lo que llevó al Madrid a recurrir al Comité de Apelación para evitar una sanción a todos ojos injusta. Porque está claro que quienes llevan las riendas del club no van a ser más tontos que el común de los mortales, y tendrían tan claro como el que más que después del destrozo cometido por Ayza Gámez los auténticos responsables, esto es, aquellos que gobiernan el fútbol español y que pusieron al nefasto colegiado a dirigir el partido en San Mamón para que la liara, no iban a dar marcha atrás. Eso sí que sería de tontos, y esos son muy listos, demasiado. 

El partido tuvo dos partes bien diferenciadas: la primera y la segunda. Entrambas quince minutos de anuncios para el que no le hubiera quedado claro. Aparte, dentro de cada ídem, y dependiendo del desarrollo del juego -siempre bajo el prisma subjetivo del que esto escribe-, podemos marcar varios segmentos en cada una de las mencionadas mitades. El Madrí empezó bien, muy bien, y pronto cayó el primero al aprovechar Bale un despiste de la defensa submarina... del submarino amarillo, quiero decir... por lo del color del... dejémoslo. Gareth, demostrando que la invalidez permanente no ha de ser un handicap para desarrollar una vida normal y plena, ejecutó una vaselina sobre  Asenjo que se convirtió en un gol contra la hernia -la suya y la del MarAca- que le dificulta tener una vida como la del resto de los mortales. Qué no daría este desgraciado muchacho por llevar una existencia similar a la de desherniados como Oscar Campillo o el autor de aquella exclusiva, sin ir más lejos. 

El tanto azuzó el ya de por sí persistente dominio madridista que culminó en el segundo tanto, obra de Benzemá al rematar un centro a media altura lanzado por Bale. A estas alturas de la película el galés se había comido la banda izquierda con patatas y realizado unos cuantos centros magistrales después de bailar a los defensores, que no habían sido aprovechados. En defensa de los jugadores amarillos hay que señalar que la deformidad de la columna de Bale, que le transmuta en un inminente Quasimodo según rigurosa exclusiva de Marca -y no seré yo quién dude de las informaciones de este medio tan veraz, amiguitos- proporciona al jugador una postura genuflexa a lo ciclista que facilita sus carreras en velocidad. No obstante, la imposibilidad de atacar de manera tan continuada, sumada al churri-gol de Mario hicieron recular al Madrí, aunque no de manera muy acusada, y volvieron a meter al Villarreal en el partido. Bueno, más correctamente le metieron, porque hasta entonces apenas había existido. 

Y eso hizo que la segunda parte fuera bastante interesante. Sobre todo por ver qué no iba a pitar el infame colegiado (valga la redundancia) para evitar que un hipotético penalti alejara al Madrí en el marcador y diera tranquilidad al equipo y a la afición. Cierto que Jesé anotó el manido "gol de la tranquilidad", pero no es menos cierto que Giovanni Dos Santos volvió a recortar distancias pocos minutos después al transformar un libre directo de una manera que no ha hecho, ni volverá a hacer, en toda su vida. Ni en sueños. Gracias a Dios el tanto de Benzemá hizo imposible que los amarillos nos pusieran la cara ídem en los pocos minutos que faltaban y la gran mayoría del respetable pudo irse antes de que el colegiado señalara el final del encuentro, como mandan los cánones. 

Los notas del partido. 

El colegiado. se temía la actuación de José Luis González después de que en el Nou Camp quedara claro que es otro esbirro de Villar y Sánchez Arminio. Allí, en el partido de ida de semifinales de copa del Rey, se comió un penalti clamoroso de Masqueguarro por derribar a un atacante que encaraba totalmente sólo la portería culé, y expulsó a un realista que le soltó unas cuantas lindezas a raíz de la inacción del supuesto juez en dicha jugada. Nada que decir de esto último si no fuera porque perdonó la expulsión a Busquets después de que éste le dedicara un "hijo de puta" que, como muestran las imágenes de televisión, el colegiado tuvo que oír dada la poca distancia que le separaba del jugador. El caso es que la actuación de González González no decepcionó. Se comió tres penaltis clarísimos en área visitante que visto en la distancia, y con el abultado marcador, parecerían agua de minucias, pero la verdad es que cuando vas ganando por la mínima y un defensa contrario derriba a tu delantero al ir a rematar un balón franco en los mismísimos morros de Ajenjo te entra bastante inquietud. Al final va a tener razón Busquets: el tío es un auténtico hijo de puta, aparte de gañán y sinvergüenza. Pero comparado con los arbitrajes que nos suelen hacer su nota no puede bajar del notable. Al menos no nos ha pitado dos penaltis en contra con dos minutos de diferencia o nos ha dejado con diez por cualquier tontería. (8/10)

Di María: parece que el Bernabéu ha hecho las paces con el jugador después de sus sospechosas digitaciones testiculares gracias, sobre todo, a la notable mejora en su juego. Ayer le dio a Jesé otra asistencia magistral en una jugada muy similar a la que ambos protagonizaron en Copa frente al Patético de Madrí. Sin embargo, parece que el estado ideal de "el fideo" todavía queda muy lejos, fundamentalmente por la decisión táctica de Angelote de situarlo como volante interior izquierdo. Rendiría más jugando de carburador externo derecho o de tubo de escape diestro. (7/10).



Giovanni dos Santos. Cien mil veces lanzaría una falta como lo hizo ayer y sólo una entraría entre los tres palos. Aunque vendido en su día como el émulo canterano de Ronaldinho, sin embargo el mexicano no acabo por igualar al brasileño, lo que le habrá evitado alguna que otra enfermedad de transmisión sexual por no hablar de un hijo inesperado. Además, puede correr los cien metros lisos en menos de un minuto, cosa que con Ronaldinho es harto improbable. El caso es que el canterano culé ha seguido los pasos de la mayoría de los jugadores que vomita la Massía, esto es, engrosar el grupo de los que acaban dando tumbos en equipos desahuciados, grupo del que hay que excluir a la selecta élite a la que los batidos de Pep le han obrado maravillas. Me refiero, obviamente, a esos batidos compuestos de frutos secos, frutos no tan secos, legumbres y productos variados de la huerta, como Nueces, Almendras, Naranjas, Dátiles, Remolachas, Orégano, Lentejas, Olivas, Nabos y Arroz. (Que le califiquen los aficionados del Villarreal, que alguno habrá).

Diego López. No tuvo culpa en ninguno de los dos goles que encajó ayer, como tampoco en el que subió al marcador en San Mamón, todos ellos caracterizados por ser de esos que sólo le entrarán a sus autores una vez en la vida. Esto no va a ser óbice para que el Ejército de Salvación de Casillas proporcione nuevos impulsos a su campaña para que el de Móstoles juegue hasta los minutos de descanso del trofeo Villa de Madrid. Quitando esas dos jugadas estuvo bastante aseadito el resto del encuentro, fundamentalmente porque no le tiraron mucho a puerta. (6/10)

Marcelo y Coentrau. Dieron la nota amarga del partido al lesionarse, el segundo tras salir para sustituir al lesionado brasileño. Como no he encontrado una foto donde aparezcan ambos pongo esta de una chica muy maja, que siempre adornan los textos infumables. (sin evaluar por faltas de asistencia)

Pepito Guardiola: Me sorprendió el giro nazionanísta que tomó hace unos años, sobre todo por haberle visto con ojos llorosos recoger la medalla en la olimpiada de Barcelona, donde la selección nacional española obtuvo el oro en fútbol. Luego recordé lo que le pasó en Italia y entonces comprendí que tenía los ojos llorosos por otros motivos. Me cuadra. (3%)


Jesé. El muchacho va camino de su consagración, así que cada minuto que podemos disfrutar de él es uno menos que le queda para terminar su carrera, algo que me temo sucederá más pronto que tarde. En efecto, a Jesé le quedan dos telediarios, porque entre que no se le ve con la cabeza muy bien amueblada, y que ya se la están calentando con eso de que es mejor que Bale y Cristiano juntos y tal, nos lo van a echar a perder. El tiro de gracia se producirá cuando lo lleven a la selección y quede, bajo la influencia directa de Casillas, a merced de Xavi y lo políticamente correcto. Así que, como digo, a gozarlo mientras se pueda. (8/10)

Modricio. Es posible que el croata sea el mejor jugador que ha pasado por el Madrí desde que Zidane se retiró. No digo el más determinante o el más goleador, digo el mejor entendiendo el fútbol como un deporte de equipo. Porque este tío es de los que toma la manija y hace moverse a sus compañeros, aparte de que no hace ascos a las labores defensivas. A lo mejor no es tan bueno, pero dado que la prensa probarcelonista -o sea, toda- nos lo vendió como un "bluff" fichado a precio de oro para cubrir otros problemas del club, es normal la ilusión que despierta en el aficionado el verle hacer las cosas que hace. (9/10).